La Inmaculada Concepción de la Virgen María El 8 de diciembre celebra la Iglesia la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, en la que se goza por el hecho de que una mujer, de nuestra raza, haya sido concebida sin mancha alguna de pecado original para poder ser la madre del Hijo de Dios. En la concepción de María comienza la última etapa de la salvación, se anuncia ya la llegada del Redentor y, de alguna manera, se pone en marcha la Iglesia, como comunidad de creyentes que esperan y reciben al Mesías anunciado por Dios a lo largo del Antiguo Testamento. Porque María no es sólo una persona individual, sino que, por su incorporación tan especial al plan salvador de Dios, constituye el germen inicial de la Iglesia y el modelo perfecto de la misma. En este sentido, ella es la mejor maestra y compañera para vivir el Adviento y la Navidad, porque aunque suele considerarse el mes de mayo como el mes de María, si existe un mes en el que ella es la protagonista indiscutible es el mes de diciembre, empapado del Adviento y la Navidad, tiempos que tienen a María como referencia fundamental. Y la solemnidad de la Inmaculada constituye el gran pórtico litúrgico de este tiempo en el que, de la mano de María, aprendemos a esperar al Salvador y a recibirlo de la mejor manera posible. Hoy la Iglesia nos llama y nos invita a contemplar y revivir el Misterio de la Virgen María en su Concepción inmaculada. María, desde el primer instante de su existencia es «la llena de gracia». Ése es el nombre que el ángel da a la Virgen cuando se dirige a ella en el momento de la anunciación. Y el nombre que da Dios a alguien, tal como aparece a lo largo de toda la sagrada Escritura, es la definición más verdadera de lo más profundo de su ser. Y así, el ángel, nos dice lo que María es a los ojos de Dios: la llena-de-gracia; la que fue colmada de la presencia de Dios y de su fuerza transformadora, la que, desde el principio, fue enteramente de Dios. En María jamás hubo pecado. Nosotros podemos llegar a ser totalmente de Dios, pero somos en muchas parcelas de nuestra vida terreno que Dios tiene que reconquistar por el perdón, por la gracia, por la muerte de su Hijo. Terreno que no ha sido siempre de Dios. Pero María no experimentó esa división que el resto de nosotros conocemos tan bien: la división entre lo que somos y lo que debemos ser, entre lo que queremos y lo que hacemos, entre la voluntad de Dios y nuestra propia vida. En Ella nunca hubo nada que fuera «no» a Dios. No hubo rincón de Ella que no fuera desde siempre de Dios. Dios quiso que el terreno donde su Hijo iba a establecer su tienda, la Mujer que le iba a dar carne y sangre, fuese toda de Él, toda hermosa, sin mancha de pecado. Por lo tanto María es Inmaculada por que va a ser la Madre de Dios, éste es su mayor título de gloria, y por eso fue creada Inmaculada. Pero María la Madre de Jesús, no deja por eso de ser salvada y redimida por Cristo. Aquél que va a nacer de Ella, es el que le da la gracia. Aquél que toma carne de María, y entrega ese cuerpo por nosotros y por nuestra salvación, con los mismos méritos con los que nos saca a nosotros del pecado ─los de la cruz─ hace a María Inmaculada. La gracia que nos limpia y nos sana a nosotros, fue la que hizo a María siempre limpia y siempre sana. Celebramos, por lo tanto en María, las maravillas de la misericordia de Dios: que no sólo perdona a los hombres, sino que puede redimir de forma tan eminente a María que no necesite ser perdonada. Por eso la Inmaculada Concepción de la María no es sólo un dogma, o un motivo de gozo para la Virgen; es una fiesta de la Iglesia y un motivo de esperanza para todos nosotros: Dios que fue capaz de preservar a María de todo pecado, es el Dios fuerte que sale a nuestro encuentro para perdonarnos. El Dios que llenó completa y perfectamente a María de gracia, sigue siendo un mar insondable de gracia volcándose sobre los hombres dispuestos a recibirlo.
OTROS HORARIOS Confesiones: Media hora antes de las misas. Exposición del Santísimo: Jueves de 10’00 (Exposición y laudes) a 19’00 (Vísperas y bendición). Rosario: A diario a las 19’00 Despacho parroquial: Martes y viernes, de 17’30 a 18’30. Despacho de Cáritas: Jueves de 18’00 a 19’00. Apertura del templo: Media hora antes de misa
HORARIO DE MISAS En la Parroquia Laborables (excepto miércoles):  19’30 · Miércoles: 9’00 Sábados y Vísperas: 19’30 Domingos: 9’30, 11’00 (niños),  12’30 Verano (1julio a 31 agosto) Laborables (excepto miércoles):  19’30 · Miércoles: 9’00 Sábados y Vísperas: 19’30 Domingos: 9’30 [Capilla del Carmen], 11’00, 12’30 y 20’00 Hermanitas de los Pobres Lunes a Sábado: 12’30 Domingos: 12’00 Misioneras del Sdo. Corazón de Jesús (Cabrini) Diario a las 9’30 Misioneras de Jesús, María y José (Guardería) Diario (excepto miércoles y festivos) a las 8’45 Horarios especiales y precepto   Dependencias parroquiales