Lectura contemplativa del Catecismo

Recuperar la misa con el nuevo Misal

 

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1. El nuevo misal

El domingo 5 de marzo, primer domingo de Cuaresma, comenzamos a utilizar en la liturgia la tercera edición del Misal romano en español.

Debemos aprovechar la ocasión para profundizar en la liturgia y en la vivencia de la misa. Sin quedarnos en lo más anecdótico o sorprendente.

2. La importancia de la liturgia

 

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La liturgia no es una serie de ritos más o menos antiguos o incomprensibles que estamos obligados a realizar en las celebraciones.

La liturgia no es la forma de hacer más llevaderas, más bonitas o más solemnes las celebraciones de la Iglesia.

La liturgia no es algo de lo que se encargan los curas y que los fieles aceptan de mejor o menor grado.

La liturgia es presencia y acción de Cristo en la Iglesia:

«Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica». Por medio de la liturgia «se ejerce la obra de nuestra Redención». (Concilio Vaticano II, Constitución sobre la liturgia, Sacrosantum Concilium, 7 y 2).

3. La Eucaristía en el centro de la liturgia y de la vida cristiana

 

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La Eucaristía es «fuente y culmen de toda la vida cristiana» (Vaticano II, Lumen Gentium, 11).

«Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua» (Vaticano II, Presbyterorum Ordinis, 5).

«En la Eucaristía se encuentra a la vez la cumbre de la acción por la que, en Cristo, Dios santifica al mundo, y del culto que en el Espíritu Santo los hombres dan a Cristo y por él al Padre» (Instr. Eucharisticum mysterium, 6).

«Finalmente, por la celebración eucarística nos unimos ya a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna cuando Dios será todo en todos» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1326).

En consecuencia…

1) La liturgia de la Eucaristía no es un lujo superfluo sino una necesidad. Necesitamos la liturgia de la Misa porque necesitamos a Cristo y gracias a la acción eficaz de la liturgia eucarística nos encontramos con Cristo en la Iglesia.

2) En la liturgia de la Eucaristía buscamos a Cristo y su acción salvadora… Otras cosas son secundarias… Y tienen su importancia porque nos acercan o alejan de Cristo en la celebración.

3) La liturgia de la Eucaristía no es una devoción privada que realizan las personas devotas de forma aislada de las demás. La Misa no es una devoción que se puede repetir a capricho o que se hace por gusto.

4) La liturgia de la misa tiene que manifestar claramente lo que realiza.

5) La eficacia de la participación en la liturgia eucarística depende de nuestra actitud.

«No podemos trivializar ni mucho menos banalizar nada de la Eucaristía porque debemos pensar siempre lo que el Señor tuvo que hacer para darnos su Cuerpo y su Sangre» (Farnés).

4. La renovación de la liturgia de la Eucaristía

 

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La liturgia no es inmutable, pero no está al capricho de los fieles o de los sacerdotes. La liturgia tiene:

●Elementos inmutables que proceden de la voluntad de Dios.

●Y otros elementos que pueden cambiar.

«La Liturgia consta de una parte que es inmutable por ser la institución divina y de otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aún deben variar si es que en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados» (Concilio Vaticano II, Constitución sobre la liturgia, Sacrosantum Concilium, 21).

«De esta manera, la Iglesia, que conservando “lo antiguo”, es decir, el depósito de la tradición, permanece fiel a su misión de ser maestra de la verdad, cumple también con su deber de examinar y emplear profundamente “lo nuevo” (cf. Mt 13,52)» (Ordenación General del Misal Romano, 15).

Pero los cambios en la liturgia de la misa no los puede introducir cualquiera:

«La reglamentación de la sagrada Liturgia es de competencia exclusiva de la autoridad eclesiástica; ésta reside en la Sede Apostólica y, en la medida que determine la ley, en el Obispo… Por lo mismo, nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia» (Concilio Vaticano II, Constitución sobre la liturgia, Sacrosantum Concilium, 22).

«La liturgia nunca es propiedad privada de alguien, ni del celebrante ni de la comunidad en que se celebran los Misterios» (San Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 52).

En consecuencia…

1) Tenemos que aprender a distinguir lo inmutable y lo que puede variar.

-Para no empeñarnos en mantener lo que hay que renovar.

-Y no cambiar lo que es inmutable u obligatorio.

Para ello hace falta: FORMACIÓN

2) Tenemos que aceptar la autoridad de la Iglesia sobre la liturgia:

-Para aceptar los cambios que hace.

-Y rechazar los cambios que se introducen al margen de esa autoridad.

Para ello hace falta: DOCILIDAD y FIRMEZA.

3) Desechar como criterios erróneos y nefastos: «Siempre se ha hecho así», «aquí siempre se han hecho así las cosas». Estos criterios afectan tanto a los pastores como a los fieles:

Los pastores a veces por desconocimiento, por dejadez o por imponer sus gustos…

-Mantienen costumbres que se han suprimido…

-No actualizan los ritos según las nuevas normas…

-Imponen sus gustos y caprichos…

-Crean costumbres contrarias a la liturgia…

Los fieles también por desconocimiento y a veces por  afán de protagonismo, o apariencia de piedad…

-Se resisten a los cambios legítimos o necesarios…

-Introducen costumbres aparentemente piadosas, pero contrarias a la liturgia…

-Intentan imponer sus costumbres a los sacerdotes o justifican sus infidelidades a la liturgia.

4) Hay que desechar como criterio erróneo y nefasto: «Sería más bonito…», «podríamos cambiar…». Lo que lleva, a los pastores y a los fieles,

a una liturgia imaginativa contraria a liturgia católica.

5. ¿Qué es el misal?

 

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El misal no es simplemente un libro que emplean los curas para decir la misa.

El misal contiene todas las oraciones que se emplean en la misa: oración colecta, oración sobre las ofrendas, oración después de la comunión, prefacios, plegarias eucarísticas, etc.

También contiene la Ordenación General del Misal Romano que es la guía y la norma suprema en la celebración de la Eucaristía.

La que nos dice lo que encaja y lo que se sale del sentir y de la tradición de la Iglesia.

«Inspirada en numerosos documentos del magisterio pontificio, su finalidad consiste en fundamentar teológica y pastoralmente la acción litúrgica y disponer su correcta realización estableciendo de manera detallada no solo el significado de las diversas partes y elementos de la celebración sino también la función de los ministerios que intervienen en ella… Al mismo tiempo ofrece las líneas básicas para instruir a los fieles en una consciente y fructuosa participación en la Eucaristía» (Celebrar la eucaristía con el misal romano en su tercera edición, Mensaje de la Comisión Episcopal de Liturgia, 20 de abril de 2016, 2).

Las rúbricas (la letra roja), que explican los ritos y gestos que hay que realizar en la celebración.

Las normas del año litúrgico, que sirven para elaborar el calendario litúrgico de la Iglesia Universal, de una Diócesis, de una ciudad y de una parroquia o comunidad religiosa.

6. El misal en la vida cristiana

 

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El misal es norma y alimento de la oración de la Iglesia. Nos ayuda a saber lo que la Iglesia puede pedir y cómo hacerlo, es por tanto un libro que ayuda a orar, tanto en común como en privado.

El misal es una expresión privilegiada de la fe de la Iglesia, porque la oración oficial de la Iglesia es expresión fidedigna y normativa de lo que cree.

Es un instrumento de comunión para la Iglesia, porque nos une, dentro de las opciones y variaciones legítimas, en una Iglesia que ora, alaba y celebra la Eucaristía unida, la misma Eucaristía. La unidad de la liturgia expresa la unidad de la Iglesia.

7. La nueva edición del misal

 

 

No es un nuevo misal. La gran reforma del misal la hizo Pablo VI como fruto del Concilio Vaticano II:

«El reciente Concilio Ecuménico Vaticano II, con la Constitución Sacrosantum Concilium, ha puesto los fundamentos para la revisión general del Misal Romano……ha establecido en primer lugar, que “los textos y los ritos se han de ordenar de manera que expresen con mayor claridad las cosas santas que significan” (SC 21)… luego, que “se revise el Ordinario de la Misa, de modo que se manifieste con mayor claridad el sentido propio de cada una de las partes y su mutua conexión, y se haga más fácil la piadosa y activa participación de los fieles” (SC 50)» (Pablo VI, Constitución Apostólica Missale Romanum).

Es la traducción de la edición típica latina de 2002.

Busca una traducción más exacta y en un lenguaje más solemne.

Se han introducido oraciones y formularios nuevos.

8. Elementos de la misa

 

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1) Riqueza y variedad del misal

El misal tiene una gran riqueza de elementos, y más diversidad de elección de la que solemos creer. Tenemos que saber que no todos los elementos de la celebración eucarística tienen el mismo valor. Pueden ser:

● Elementos esenciales

-No hay celebración de la Eucaristía sin pan y vino, y un sacerdote.

-Es esencial la lectura de la Palabra de Dios, y, dentro de ella, el Evangelio.

-Es esencial la Plegaria Eucarística y, dentro de ella, las palabras de la consagración.

-Son esenciales la oración colecta, la oración sobre las ofrendas y la oración después de la comunión.

-Son esenciales las celebraciones del Triduo Pascual (especialmente la Vigilia Pascual), las solemnidades y fiestas del Señor, los domingos especialmente de Adviento, Cuaresma y Pascua.

-Es esencial una asamblea bien dispuesta, que participe conscientemente y manifieste el misterio de la Iglesia.

-Es esencial la participación mediante la comunión eucarística con las debidas disposiciones.

● Elementos secundarios

-Adornos, cantos, flores…

-El rito de la paz, que puede suprimirse.

-El número de personas que realicen los diversos ministerios…

Lo cual no quiere decir que no se cuiden también los elementos secundarios que ayudan a la participación de los fieles, a la manifestación del misterio que celebramos y a la belleza de la celebración.

● Elementos obligatorios

-Hay solemnidades, fiestas y memorias que son obligatorias para toda la Iglesia o para un determinado lugar.

-Hay lecturas obligatorias, para determinadas fiestas, para los domingos…

-Son obligatorios y no se pueden cambiar por otros textos el gloria, el credo, el santo, el padrenuestro.

-Hay lecturas obligatorias, para determinadas fiestas, para los domingos…

● Elementos opcionales

-Hay días en que se puede elegir celebrar un santo, una misa votiva, una misa por alguna necesidad o una de las misas dominicales.

-Hay días y fiestas que ofrecen varias lecturas entre las que se pueden elegir libremente (incluso en la vigilia pascual).

-Hay moniciones que el sacerdote puede decir de una manera u otra, oraciones sobre el pueblo que puede hacer u omitir.

-Hay diversos formularios para algunas partes de la misa: saludos del sacerdote, aclamaciones después de la consagración.

2) Tipos de oraciones de la misa

 

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● Propias del sacerdote

a) Oraciones presidenciales

«Ocupa en primer lugar la plegaria eucarística, que es el vértice de toda la celebración. Hay que añadir a estas las oraciones, es decir, la colecta, la oración sobre las ofrendas y la oración después de la comunión. Estas oraciones las dirige a Dios el sacerdote que preside la asamblea actuando en la persona de Cristo, en nombre de todo el pueblo santo y de todos los circunstantes» (OGMR 30).

b) Las oraciones «secretas»

«El sacerdote no sólo pronuncia oraciones como presidente, en nombre de la Iglesia y de la comunidad reunida, sino que algunas veces lo hace a título personal para poder cumplir su ministerio con mayor atención y piedad. Estas oraciones, que se proponen antes de la lectura del evangelio, en la preparación de los dones y antes y después de la comunión del sacerdote, se dicen en secreto» (OGMR 33).

● Propias de los fieles

a) Aclamaciones

-El aleluya, antes del Evangelio.

-La aclamación después del Evangelio: «Gloria a ti, Señor Jesús» (u otras opciones).

-La aclamación después de la consagración: «Anunciamos tu muerte » (u otras opciones).

-El gran amén después de la doxología final. «Por Cristo con él y en él…»

Estas aclamaciones se expresan mejor con el canto.

b) Respuestas de los fieles a los saludos del sacerdote y a las oraciones

-La respuesta al saludo inicial y a los diálogos con el sacerdote: antes de la lectura del Evangelio, al comienzo del prefacio, antes de la bendición…

-El amén después de las oraciones presidenciales.

-La respuesta al salmo y a la oración de los fieles.

● Oraciones comunes

-El acto penitencial.

-El Gloria.

-El Credo.

-El Santo.

-El Padrenuestro.

En consecuencia…

«La naturaleza de las intervenciones “presidenciales” exige que se pronuncien claramente y en voz alta, y que todos las escuchen atentamente. Por consiguiente, mientras interviene el sacerdote, no se cante ni se rece otra cosa, y estén igualmente en silencio el órgano y cualquier otro instrumento musical» (OGMR 30).

Las oraciones secretas del sacerdote no deben decirse de tal forma que las oigan los fieles.

Las oraciones comunes deben manifestar la fe, la piedad y la comunión de la asamblea entera (fieles y sacerdote). NO es así:

-Cuando no todos rezan.

-Cuando unos (incluido el sacerdote) sobresale de los demás.

-Cuando no se reza al unísono.

-Cuando se hace con dejadez o rutina.

«La asamblea debería decir las aclamaciones de la Misa de manera coral, unísona, que no significa gritando. Las respuestas de la asamblea no deben ser murmullos ininteligibles. Las respuestas de la asamblea deben ser rotundas, claras, gozosas» (Farnés, Calendario litúrgico).

3) El silencio

 

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«También, como parte de la celebración, ha de guardarse a su tiempo, el silencio sagrado» (OGMR 45).

«La naturaleza de este silencio depende del momento de la Misa en que se observa. -Así, en el acto penitencial y después de la invitación a orar, los presentes se recojan en su interior. -Al terminar la lectura o la homilía, mediten brevemente sobre lo que han oído. -Y después de la Comunión, alaben a Dios en su corazón y oren» (OGMR 45).

«Es laudable que se guarde, ya antes de la celebración misma, silencio en la iglesia, en la sacristía, y en los lugares más próximos a fin de que todos se dispongan adecuada y devotamente a la acciones sagradas» (OGMR 45).

En consecuencia…

►A una eucaristía sin silencio le falta un elemento esencial.

►Sin momentos de silencio no podemos escuchar y responder a la Palabra de Dios.

►El silencio -y no repetir las oraciones del sacerdote o rezar el rosario- es lo que nos ayuda a participar en la plegaria Eucarística.

►Sin silencio no podemos prepararnos a la comunión, ni profundizar en lo que hemos recibido.

►El silencio no es sólo necesario durante la celebración, sino antes y después de la misma.

4) El canto

 

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El canto no es un adorno en la liturgia o el modo de hacer más entretenidas las celebraciones, sino que es una expresión de júbilo, una forma de orar, de alabar, de unir los corazones de los fieles.

Con el canto «la oración adopta una expresión más penetrante; el misterio de la sagrada liturgia y su carácter jerárquico y comunitario se manifiestan más claramente; mediante la unión de las voces, se llega a una más profunda unión de corazones; desde la belleza de lo sagrado, el espíritu se eleva más fácilmente a lo invisible; en fin, toda la celebración prefigura con más claridad la liturgia santa de la nueva Jerusalén» (Musicam Sacram, 5).

«Se entiende por música sagrada aquella que, creada para la celebración del culto divino, posee las cualidades de santidad y de perfección de formas» (Musicam Sacram, 4).

En consecuencia…

►No vale cualquier canto para la celebración.

►El canto litúrgico debe resaltar por su belleza.

5) Las posturas

 

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«La postura corporal que han de observar todos los que toman parte en la celebración, es un signo de la unidad de los miembros de la comunidad cristiana congregados para celebrar la sagrada Liturgia ya que expresa y fomenta al mismo tiempo la unanimidad de todos los participantes» (OGMR 42).

«Para conseguir la uniformidad de los gestos y posturas dentro de una misma celebración, los fieles seguirán las moniciones que pronuncien el diácono o el ministro laico o el sacerdote, según lo dispuesto en el misal» (OGMR 43).

Según el Misal (OGMR 43):

●Los fieles estén de pie:

-Desde el principio del canto de entrada o mientras el sacerdote se acerca al altar hasta el final de la oración colecta.

-Al canto del Aleluya que precede al Evangelio; durante la proclamación del mismo Evangelio.

-Durante la profesión de fe y la oración de los fieles.

-Y también desde la invitación Orad hermanos que precede a la oración sobre las ofrendas hasta el final de la Misa, excepto en los momentos que luego se enumeran.

●Estarán sentados:

-Durante las lecturas y el salmo responsorial que precede al Evangelio.

-Durante la homilía.

-Mientras se hace la preparación de los dones en el ofertorio.

-También, según la oportunidad, a lo largo del sagrado silencio que se observa después de la Comunión».

●Estarán de rodillas:

-Durante la consagración.

A no ser que lo impida la enfermedad o la estrechez del lugar o la aglomeración de los participantes o cualquier otra causa razonable. Y, los que no pueden arrodillarse harán una profunda inclinación mientras el sacerdote hace la genuflexión después de ella.

En consecuencia…

►Es necesario cuidar la unidad en las posturas, según las indicaciones del misal.

►Lo más piadoso no es siempre lo más adecuado: como ponerse de rodillas fuera de la consagración.

►Aunque había costumbre de ponerse de pie al decir «levantemos el corazón», después del ofertorio, nos ponemos de pie con la invitación a orar, y de pie decimos: «El Señor reciba de tus manos…».

9. Estructura de la Misa

 

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«La Misa en cierto modo consta de dos partes: la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística, tan estrechamente unidas entre sí, que constituyen un solo acto de culto, ya que en la Misa se dispone la mesa, tanto de la Palabra de Dios, como del Cuerpo de Cristo, en la que los fieles encuentran instrucción y alimento. Otros ritos abren y concluyen la celebración» (OGMR, 28)

La estructura de Misa es la siguiente:

1) Ritos iniciales.

2) Liturgia de la Palabra.

3) Liturgia eucarística.

4) Rito de conclusión.

En consecuencia…

►La misa no es sólo la consagración y la comunión. Participar en la celebración de la Eucaristía supone alimentarse de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía. Saltarse los ritos iniciales supone no valorar la celebración y no prepararse para ella.

«El Sagrado Sínodo exhorta vehemente a los pastores de almas para que en la catequesis instruyan cuidadosamente a los fieles acerca de la participación en toda la misa, sobre todo los domingos y fiestas de precepto» (Concilio Vaticano II, Constitución sobre la liturgia, Sacrosantum Concilium, 56).

«La tradición conserva el recuerdo de una exhortación siempre actual: “Venir temprano a la iglesia, acercarse al Señor y confesar sus pecados, arrepentirse en la oración [...] Asistir a la sagrada y divina liturgia, acabar su oración y no marcharse antes de la despedida» (Catecismo, nº 2179).

10. Ritos iniciales

 

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«Su finalidad es hacer que los fieles reunidos constituyan una comunión y se dispongan a oír como conviene la Palabra de Dios y a celebrar dignamente la Eucaristía» (OGMR, 48).

1) Canto de entrada

Sirve para abrir la celebración, fomentar la unión, introducir en lo que se va a celebrar y acompañar la procesión (cf. OGMR 47).

2) Saludo al altar y al pueblo congregado

Por medio del saludo, el sacerdote manifiesta a la asamblea reunida la presencia del Señor. Con este saludo y con la respuesta del pueblo queda de manifiesto el misterio de la Iglesia congregada (cf. OGMR 50).

3) Acto penitencial

El sacerdote invita al acto penitencial que después de un momento de silencio realiza toda la comunidad. Termina con la absolución del sacerdote que NO tiene la eficacia propia del sacramento de la penitencia (cf. OGMR 51).

4) Señor ten piedad

Siendo un canto con el que los fieles aclaman al Señor y piden su misericordia, regularmente lo hacen todos, no sólo el coro (cf. OGMR 52).

5) Gloria

Antiquísimo y venerable himno con el que la Iglesia, congregada en el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre y al Cordero y le presenta sus súplicas. No puede cambiarse por otro canto (cf. OGMR 53).

Se recita los domingos, fiestas y solemnidades.

6) Oración colecta

El sacerdote invita a orar.

Todos hacen un momento de silencio para hacerse conscientes de la presencia de Dios y formular sus súplicas.

El sacerdote dirige la oración a Dios. Esta oración índica la índole de la celebración.

El pueblo la hace suya con el Amén (cf. OGMR 54).

11. Liturgia de la Palabra

 

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«En las lecturas, que luego explica la homilía, Dios habla a su pueblo, le descubre el misterio de la redención y salvación, y le ofrece alimento espiritual; y el mismo Cristo, por su palabra, se hace presente en medio de los fieles» (OGMR, 55)

1) Otra gran riqueza del Misal de Pablo VI

Al hablar (en el folleto nº 1) de la renovación del misal que hizo Pablo VI dejamos para este momento una de las grandes reformas que supuso para la liturgia de la misa el Vaticano II:

-La importancia que se le da a la Palabra de Dios en la Misa.

-Y la nueva ordenación de las lecturas de la misa.

«A fin de que la mesa de la palabra de Dios se prepare con más abundancia para los fieles ábranse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un período determinado de años, se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura» (Concilio Vaticano II, Constitución sobre la liturgia, Sacrosantum Concilium, 7).

De hecho, la reforma del Vaticano II separó en dos libros lo que antes estaba junto en el Misal:

1) El misal.

·Se usa en el altar (y en la sede).

·Es un libro «práctico», por lo que no se venera (no se besa, no se inciensa), ni se pone en un lugar especial (de hecho se debe quitar del altar después de la celebración).

2) El leccionario (realmente los leccionarios).

·Es un libro «signo», porque contiene la Palabra de Dios, por lo que se venera (se besa, se inciensa, se lleva en procesión).

·Se pone en un lugar especial, el ambón (el evangeliario se puede poner en el altar).

·Se emplea en algunos ritos.

Para conseguir esta riqueza de la Palabra de Dios en la Misa, el Concilio Vaticano II instauró:

-Dos lecturas, salmo responsorial y evangelio para los domingos y solemnidades que se celebren.

-Tres ciclos distintos para los domingos: A, B y C.

-Una lectura, el salmo y el evangelio para los demás días (fiestas, memorias y ferias).

-Dos ciclos para la primera lectura y el salmo de las ferias del tiempo ordinario: par e impar.

También se están renovando los leccionarios y se ha publicado una Biblia que contiene la misma traducción que se usa en la liturgia.

2) Estructura y elementos de la liturgia de la Palabra

 

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«Las lecturas tomadas de la Sagrada Escritura, con los cantos que se intercalan, constituyen la parte principal de la liturgia de la Palabra; la homilía, la profesión de fe y la oración universal u oración de los fieles, la desarrollan y la concluyen» (OGMR, 55).

La estructura de la liturgia de la Palabra es:

1) Primera lectura

-En los días de feria del tiempo ordinario se van leyendo libros (o selecciones amplias) del Antiguo o del Nuevo Testamento. Hay dos ciclos.

-Los domingos se hace una lectura del Antiguo Testamento relacionada con el Evangelio (esquema profecía-cumplimiento).

-Los domingos de pascua se lee el Libro de los Hechos de los apóstoles.

2) Salmo responsorial

«Es parte de integrante de la liturgia de la Palabra y goza de una gran importancia litúrgica y pastoral, ya que favorece la meditación de la palabra de Dios […] Se ha de procurar que se cante… al menos la respuesta que corresponde al pueblo […] También se puede pronunciar «de modo directo, o sea, sin el versículo de respuesta» (OGMR 55).

3) Segunda lectura (domingos y solemnidades)

-Se proclama los domingos y solemnidades.

-Se toma de las cartas de los apóstoles o del Apocalipsis.

4) Aclamación antes del Evangelio

-Constituye un rito por sí mismo.

-Por medio de esta aclamación «La asamblea de los fieles acoge y saluda al Señor que les va a hablar en el Evangelio».

-Lo cantan todos de pie.

-Si no se canta puede omitirse (cf. OGMR 55).

5) Evangelio

-Es la culminación de la liturgia de la Palabra.

-Se la distingue de las demás lecturas:

·Por el ministro que lo anuncia (sacerdote o diácono) y la bendición y oración que hace previamente.

·Por la aclamación previa con la que se reconoce y proclama la presencia de Cristo en su Palabra.

·Porque se escucha de pie.

·Porque se venera con el beso, y con el incienso (cf. OGMR 55).

6) Homilía

«La homilía es parte de la Liturgia, y muy recomendada, pues es necesaria para alimentar la vida cristiana. Conviene que sea una explicación de algún aspecto particular de las lecturas de la sagrada Escritura, o de otro texto del Ordinario, o del Propio de la Misa del día, teniendo siempre presente el misterio que se celebra y las particulares necesidades de los oyentes» (OGMR 52).

-La pronuncia normalmente el sacerdote celebrante, o un concelebrante o el diácono, pero nunca un laico.

-Los domingos y fiestas de precepto no se debe omitir la homilía.

-Se recomienda todos los días, especialmente en Adviento, Cuaresma y Pascua.

-Después de la homilía debe haber un momento de silencio (cf. OGMR 55).

7) Profesión de fe (domingos y solemnidades)

-Tiende a que todo el pueblo congregado responda a la Palabra de Dios.

-Se proclama la regla de la fe con la fórmula aprobada por la Iglesia. No se puede sustituir por otro texto.

-Se dice los domingos y solemnidades.

-Puede cantarse o recitarse todos juntos o a dos coros (cf. OGMR 67-68).

8) Oración universal

-También es una forma de responder a la palabra de Dios.

-Es una forma de ejercer el sacerdocio bautismal orando por la salvación de todos. Se hacen de pie.

-Conviene que se haga normalmente en las Misas a las que asiste el pueblo.

-Fue instaurada por el Concilio Vaticano II (cf. OGMR 52).

-La oración de los fieles tiene un contenido y un orden que debe conocerse y respetarse: «Se eleven súplicas por la santa Iglesia, por los gobernantes, por los que sufren alguna necesidad y por todos los hombres y la salvación de todo el mundo» (OGMR 69).

En consecuencia…

►«No es lícito sustituir las lecturas y el salmo responsorial, que contienen la palabra de Dios, por otros textos no bíblicos» (OGMR 57).

►Recuérdese la importancia del silencio para acoger la palabra de Dios. Y el «escándalo» que supone que durante la liturgia de la Palabra: se hable con el de al lado, se lea el periódico, se manden mensajes por teléfono, se rece el rosario.

►Al hacer las lecturas nunca se dice: «Primera lectura», «Salmo responsorial», «Segunda lectura», «Es palabra de Dios».

►La homilía debe cuidarse por parte del sacerdote, que predica y de los fieles que escuchan.

►Las preces deben ser «sobrias, formuladas con sabia libertad, en pocas palabras, y han de reflejar la oración de toda la comunidad» (OGMR 71).

12. Liturgia eucarística

 

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«En la última Cena, Cristo instituyó el sacrificio y convite pascual, por medio del cual el sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la Iglesia cuando el sacerdote, que representa a Cristo Señor, realiza lo que el mismo Señor hizo y encargó a sus discípulos que hicieran en memoria de él» (OGMR 72).

Estructura de la liturgia eucarística:

1) Preparación de los dones

2) Oración sobre las ofrendas

3) Plegaria eucarística

-Prefacio

-Santo

-Epíclesis (invocación del Espíritu Santo)

-Consagración

-Anámnesis-Oblación-Invocaciones

-Doxología final

4) Rito de la comunión

-Oración dominical

-Rito de la paz

-Fracción del pan

-Comunión

-Oración después de las ofrendas

5) Rito de conclusión

1) Preparación de los dones

 

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-Se prepara el altar (el cáliz se puede preparar en la credencia).

-Se traen las ofrendas (mejor si lo hacen los mismos fieles).

-También se aportan los donativos para los pobres o la iglesia (que no se colocan en el altar).

-Se pueden incensar las ofrendas, al sacerdote y al pueblo.

-Se puede acompañar con el canto.

-El sacerdote se lava las manos como expresión de petición de purificación interior (OGMR 50).

En consecuencia…

►Se ofrece sólo pan y vino, y lo que se vaya a dar a la Iglesia o a los pobres. Y sólo se pone sobre el altar el pan y el vino.

►La oración de presentación se dice en voz baja (se permite hacerla en voz alta si no hay canto).

►El lavabo no es un rito opcional.

2) Oración sobre las ofrendas

 

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-Es una de las tres oraciones presidenciales de la misa, que debe escucharse e interiorizarse.

-Tiene una invitación a orar más larga. El pueblo ora para que el Señor reciba el sacrificio eucarístico de manos del sacerdote.

-Estamos de pie desde la invitación: «Orad hermanos».

3) Plegaria eucarística

 

 

«El sentido de esta oración es que toda la congregación de los fieles se una con Cristo en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio. La plegaria eucarística exige que todos la escuchen con silencio y reverencia» (OGMR 78).

Elementos de la Plegaria eucarística:

1) Acción de gracias: sobre todo en el prefacio: «El sacerdote, en nombre de todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y le da gracias por toda la obra de la salvación o alguno de sus aspectos particulares» (OGMR 79).

2) Aclamación: con el canto del Santo.

3) Epíclesis: invocación al Espíritu Santo para que el pan y el vino se transformen en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

4) Consagración: «Con las palabras y gestos de Cristo, se realiza el sacrificio que el mismo Cristo instituyó en la última Cena, cuando bajo las especies de pan y vino ofreció su Cuerpo y su Sangre, y se lo dio a los Apóstoles en forma de comida y bebida, y les encargó perpetuar ese mismo misterio» (OGMR 79).

5) Anámnesis: se realiza el memorial de Cristo, especialmente de su pasión, resurrección y ascensión.

6) Oblación: la Iglesia ofrece al Padre la víctima inmaculada: «La Iglesia pretende que los fieles no sólo ofrezcan la víctima inmaculada, sino que aprendan a ofrecerse a sí mismos» (OGMR 79).

7) Intercesiones: la oblación se hace por todos los fieles, vivos y difuntos.

8) Doxología final: «Expresa la glorificación de Dios, y se concluye y confirma con la aclamación del pueblo Amén» (OGMR 79).

En consecuencia…

La participación de los fieles en la Plegaria eucarística se realiza:

►Por medio de la intensa oración en silencio (no rezando otra cosa, ni repitiendo las palabras del sacerdote).

►Por las aclamaciones unánimes: el Santo junto con el sacerdote, la aclamación después de la consagración y el Amén final (no diciendo el “Por Cristo, con él y en él…” junto con el sacerdote).

►La postura común (de rodillas, sólo durante la consagración).

«En esta carne el Señor ha caminado hasta aquí y esta misma carne nos ha dado de comer para la salvación; y nadie come de aquella carne sin haberla adorado primero» (San Agustín).

►Por la entrega de uno mismo como ofrenda a Dios junto con la víctima inmaculada que es Cristo. «Que él nos transforme en ofrenda permanente» (Plegaria III).

4) Rito de la comunión

 

 

Para que los fieles reciban el Cuerpo y la Sangre del Señor debidamente dispuestos (OGMR 80).

1) Oración dominical: Para pedir el pan de cada día y el pan eucarístico, y también la purificación de los pecados.

2) Rito de la paz: Para implorar la paz y la unidad para la Iglesia y para toda la familia humana. Con este gesto, los fieles expresan la comunión eclesial y la mutua caridad.

«Conviene que cada uno exprese sobriamente la paz sólo a los que tiene más cerca» (OGMR 82).

«Si se juzga oportuno, el sacerdote añade: “Daos fraternalmente la paz”» (Misal Romano, nº 148).

3) La fracción del pan: Es el gesto que Cristo realizó en la última cena. Así se llamaba al principio la celebración eucarística. Está reservado al sacerdote (y al diácono). Mientras, el pueblo (con el coro) canta o recita el «Cordero de Dios».

«La fracción del pan «significa que los fieles, siendo muchos, en la Comunión de un solo pan de vida se hacen un solo cuerpo» (OGMR 83).

«El sacerdote «deposita una partícula de la hostia en el cáliz para significar la unidad del Cuerpo y de la Sangre del Señor en la obra salvadora» (OGMR 83).

4) Comunión: Los fieles se preparan a recibir el Cuerpo de Cristo orando en silencio, y hacen (junto con el sacerdote) un acto de humildad con las palabras del Evangelio: «No soy digno...»

«Cuando se ha terminado de distribuir la comunión, el sacerdote y los fieles, si se juzga oportuno, pueden orar un espacio de tiempo en secreto» (OGMR 87).

5) Oración después de la comunión: Con ella termina el rito de comunión. Sirve para pedir por los frutos del misterio celebrado (OGMR 89).

5) Rito de conclusión

 

Resultado de imagen de misa: bendición final

 

-Avisos breves, si son necesarios.

-Saludo y bendición del sacerdote. Algunos días se enriquece con la oración sobre el pueblo o la bendición solemne.

-La despedida del pueblo: «Para que cada uno regrese a sus quehaceres alabando y bendiciendo a Dios» (OGMR 90).

-El beso y la inclinación al altar.

En consecuencia…

►Comulgar bien:

«El modo más perfecto de participación es aquel en que los fieles, después de la Comunión del sacerdote, reciben el Cuerpo del Señor consagrado en la misma misa» (OGMR 44, citando Sacrosantum Concilium, 55).

«Quien tiene conciencia de estar en pecado mortal debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar» (Catecismo, 1385).

«Los fieles deben observar el ayuno prescrito por la Iglesia» (Catecismo, 1385).

Cuidando los gestos visibles:

«Por la actitud corporal (gestos, vestido) se manifiesta el respeto, la solemnidad, el gozo de ese momento en que Cristo se hace nuestro huésped» (Catecismo, 1385).

–El modo en que recibimos la comunión tiene mucha importancia. El recogimiento necesario exige evitar la actitud del que trata de llegar el primero, incluso colándose, en la cola de la caja del supermercado. Se trata de una procesión en la que la asamblea se acerca solemnemente a la mesa del Señor para recibir su Pan. Por eso debemos formar una sola fila (procesión) ordenada hasta el lugar donde el ministro distribuye la comunión y regresar, también en una fila, evitando salirnos de ella o dificultar el paso a los demás.

–Antes de comulgar debemos hacer un gesto de adoración, como una inclinación profunda o genuflexión. Pero no debe hacerse ningún gesto en el momento de recibir la eucaristía, como inclinar de cabeza, santiguarnos, etc. Este signo de adoración debe hacerse antes, mientras comulga el que va delante.

–La comunión se recibe normalmente de pie, aunque también se puede recibir de rodillas; y podemos elegir comulgar en la boca o en la mano. Si vamos a comulgar en la mano, lo debemos expresar claramente para que el sacerdote lo vea, extendiendo la palma de la mano izquierda y colocando la derecha debajo (los zurdos al revés). Una vez el sacerdote ha depositado el cuerpo del Señor en la mano, se comulga allí mismo e inmediatamente, retirándose ligeramente a un lado y delante del celebrante.

13. Las palabras de la consagración en el nuevo misal

 

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La traducción más literal que hace esta edición del misal, ofrece las siguientes palabras en la consagración del vino:

Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados.

Seguramente sea el cambio más llamativo del nuevo misal, que hay que explicar.

La razón principal del cambio es el intento de toda la nueva edición del misal de ofrecer una traducción más literal del original latino, que aquí dice: «Pro vobis et pro multis»; y a su vez, ofrecer una traducción más literal de las palabras del Evangelio: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados» (Mt 26,28).

Hay que aclarar que:

►Cuando decimos en la consagración «por muchos», no se niega la certeza fundamental de nuestra fe de que Dios «entregó por todos nosotros» a su propio Hijo (Rm 8,32).

►La fórmula «por muchos», que no es excluyente, subraya que la salvación no ocurre de forma automática sin la voluntad libre de cada persona.

Puede verlo con más detalle en las siguientes presentaciones multimedia:

1. La liturgia de la Misa y el Misal.

2. Elementos y ministerios de la Misa.

3. Ritos iniciales y Liturgia de la Palabra.

4. Liturgia eucarística, la nueva fórmula de la consagración, y el rito de conclusión.

 

 

 

 

 

 

 

 

OTROS HORARIOS Confesiones: Media hora antes de las misas. Exposición del Santísimo: Jueves de 10’00 (Exposición y laudes) a 19’00 (Vísperas y bendición). Rosario: A diario a las 19’00 Despacho parroquial: Martes y viernes, de 17’30 a 18’30. Despacho de Cáritas: Jueves de 18’00 a 19’00. Apertura del templo: Media hora antes de misa
HORARIO DE MISAS En la Parroquia Laborables (excepto miércoles):  19’30 · Miércoles: 9’00 Sábados y Vísperas: 19’30 Domingos: 9’30, 11’00 (niños),  12’30 Verano (1julio a 31 agosto) Laborables (excepto miércoles):  19’30 · Miércoles: 9’00 Sábados y Vísperas: 19’30 Domingos: 9’30 [Capilla del Carmen], 11’00, 12’30 y 20’00 Hermanitas de los Pobres Lunes a Sábado: 12’30 Domingos: 12’00 Misioneras del Sdo. Corazón de Jesús (Cabrini) Diario a las 9’30 Misioneras de Jesús, María y José (Guardería) Diario (excepto miércoles y festivos) a las 8’45 Horarios especiales y precepto   Dependencias parroquiales