Las actividades específicamente cristianas que realiza la Iglesia para instaurar y promover el Reino de Dios en nuestro mundo pueden englobarse en tres ámbitos: las que ayudan a conocer y profundizar la Palabra de Dios, las que enriquecen la celebración de los misterios de la fe, y las que se orientan al servicio de los hombres, como expresión del encuentro con Cristo. La Iglesia se asienta sobre esa triple actividad: Anuncio, celebración y servicio. Esa triple actividad expresa muy bien la triple identidad de Cristo -y de cada uno de los cristianos- como Profeta, Sacerdote y Rey.

En nuestra parroquia, pequeña célula de la Iglesia, también encontramos ese triple ámbito:

Las actividades que fomentan el anuncio y la profundización de la Palabra, y, por tanto, realizan la labor profética de la Iglesia, se centran fundamentalmente en la catequesis, tanto infantil como de adultos, y en el grupo de reflexión para elaborar el Plan Diocesano Misionero (PDM).

Las actividades que promueven y enriquecen el encuentro con Dios y la celebración de los sacramentos, y, por tanto, ayudan a ejercer la función sacerdotal de la Iglesia son la exposición del Santísimo, los coros y los retiros espirituales.

Las actividades que desarrollan la vocación de la Iglesia de servicio al mundo y a los hombres, y realizan la dimensión real de la Iglesia, son fundamentalmente caritas y la pastoral de enfermos.